La empresa comenzó como un proyecto familiar de los hermanos Jaime en La Solana, quienes, desde pequeños, ayudaron a su padre en el cultivo del olivar. Alfonso Jaime, su padre, adquirió su primer olivar a principios de los años 90 y, con el tiempo, fue ampliando la explotación. En 2005, la familia decidió transformar sus parcelas de cultivo convencional a ecológico, apostando por la calidad. Actualmente, los cuatro hermanos gestionan la almazara familiar, encargándose de todas las etapas del proceso productivo.