La historia de la empresa está inspirada en el relato de un chef japonés, Katsura, que tras una revelación soñada, decide crear un producto que combine lo mejor de Oriente y Occidente. Tras experimentar con diversos ingredientes, encuentra el hatcho miso en Japón y viaja a Occidente en busca de su complemento, el aceite de oliva arbequina. Junto con un molinero llamado Antón, logra fusionar ambos ingredientes, dando origen al condimento que se populariza y trasciende fronteras gastronómicas.