La empresa surge en el seno de una familia con larga tradición quesera en la zona centro de Galicia, entre los ríos Ulla y Tambre. Comenzó como una actividad familiar que evolucionó desde la producción artesanal de uno o dos quesos diarios hasta la industrialización en 1987, cuando procesaban 300 litros de leche al día. Actualmente procesan 78.000 litros diarios, adaptándose a los cambios en la ganadería gallega y colaborando con cooperativas locales para asegurar la calidad de la materia prima.