La empresa parte de la receta y la tradición de Don Joaquín, un vallisoletano con alma gallega que aprendió a cocer pulpo entre Ourense y Pontevedra. Hace más de 40 años llevó ese conocimiento a Madrid, donde comenzó a servir pulpo recién hecho a restaurantes. La actividad actual continúa ese legado familiar, hoy mantenido por Pilar y su equipo, con una evolución apoyada en la experiencia, la innovación tecnológica y la sostenibilidad.