La finca formaba parte de la familia Lecanda a finales del siglo XIX, pionera en la tradición vinícola de la zona. En 1990, Peter Sisseck llegó a Ribera del Duero para dirigir la bodega y plantar los viñedos, y en 1992 se incorporó Carlos de la Fuente al equipo. La bodega fue construida entre 1991 y 1992, diseñada por el arquitecto Philippe Mazières.