La empresa recupera la tradición vinatera de la familia Playà, documentada desde el siglo XVIII. Valentí Playà adquirió Can Mas en 1813 y, a lo largo del siglo XIX, la familia amplió el cultivo de la vid y desarrolló actividad vinícola. Tras la llegada de la filoxera, Francesc Playà replantó la viña y vendió vino fuera de la comarca. Más tarde, Josep Playà y después Francesc Playà Giró mantuvieron el negocio. En el proyecto actual, la familia replantó y renovó las viñas de Can Mas y comenzó por primera vez a embotellar sus vinos. La empresa obtuvo el sello ecológico CCPAE en 2016.