La empresa tiene sus orígenes en 2012, cuando su fundador Iván se interesó por la hidroponía tras una visita al museo NEMO en los Países Bajos. En 2015, su interés creció al ver un documental sobre el tema, lo que lo llevó a investigar más a fondo. Ese mismo año, Iván conoció a Rober en el sector automotriz, donde colaboraron en proyectos de robótica y estudios de coste-beneficio. En 2018, ambos compartieron la visión de emprender juntos, y surgió la idea de transformar la hidroponía mediante la automatización industrial, sentando las bases de la empresa.