La bodega fue fundada en 1957 y es una de las pioneras en la Ribera del Duero, siendo una de las primeras doce bodegas existentes en la región. Se ubica en un área con tradición vitivinícola de siglos, como lo demuestran las bodegas subterráneas del siglo XII que aún pueden visitarse. La empresa ha mantenido una gestión familiar y ha heredado la filosofía y conocimientos de generaciones anteriores, enfocándose en la calidad y el cuidado del viñedo. Actualmente, sigue cuidando la herencia recibida y busca mantener la esencia de su tierra.