La empresa tiene una tradición familiar de cinco generaciones en la elaboración artesanal de productos lácteos, comenzando con la producción de mató de Montserrat para la venta local. A lo largo de los años, la familia ha ampliado su gama de productos y su clientela, incorporando nuevas técnicas y productos como quesos frescos, curados y de pasta blanda. Recientemente, han modernizado sus instalaciones para hacerlas más sostenibles, utilizando una caldera de biomasa alimentada con recursos de la propia finca.