Una pequeña bodega, en un calado de piedra, en Oyón: así comienzan más de 125 años de historia.
Joaquín Martínez Bujanda la construyó para envejecer los vinos que obtenía de sus viñedos. Porque, desde el primer día, la pasión de nuestra familia siempre ha partido del mismo lugar, de la tierra y el viñedo propio.
Ese ha sido nuestro camino, nuestro trabajo, lo que nos interesa, lo que nos emociona: ofrecer algo personal, diferente, con carácter propio. Romper moldes para encontrar nuevas formas de ser siempre nosotros mismos.
El siguiente paso lo da Marcelino, hijo de Jesús, construyendo un ...