La empresa comenzó en los años 60 como un negocio familiar que distribuía flan de huevo y pudín de ensaimadas a restaurantes de la isla. Posteriormente, amplió su gama con greixonera de brossat y gató de almendra. Veinte años después, se introdujo en el mercado familiar adaptando formatos y envases. A lo largo de los años ha mantenido la elaboración artesanal y se ha consolidado en Mallorca por combinar postres tradicionales con nuevas tendencias.