La Torre del Veguer tiene sus orígenes en una construcción medieval de 1359. A lo largo de los siglos, ha pasado por diferentes propietarios y usos, incluyendo la fundación de un monasterio de frailes Jerónimos en el siglo XV. En el siglo XIX, la propiedad pasó a la familia Ferrer-Vidal, quienes impulsaron la actividad vitivinícola y modernizaron la finca. Desde 1995, la bodega ha incorporado instalaciones modernas y ha orientado su producción hacia vinos de calidad, manteniendo la tradición y el respeto por el entorno.