La empresa nace a partir de la experiencia con Mochi, una gata adoptada que fue diagnosticada con asma. A partir de esa necesidad, sus fundadores empezaron a buscar una arena más adecuada para gatos con vías respiratorias sensibles y detectaron margen de mejora en las opciones vegetales disponibles. Con esa idea, crearon KATO como un proyecto propio centrado en el bienestar del gato y el respeto por el planeta.